21 de abril de 2026

La Ley & La Trampa

Periodismo legislativo

Anticasta para la tribuna, linaje para el poder: La asunción de María Elena Davis como diputada por LLA

A veces las consignas políticas no resisten el menor contraste con la realidad. “La casta tiene miedo” es uno de los lemas más repetidos por La Libertad Avanza y condensa una promesa: la supuesta amenaza a la permanencia en el poder de “los mismos de siempre”, a quienes el espacio define —de manera laxa y conveniente— como la casta política. Sin embargo, cuando se observa con detenimiento la práctica concreta, la consigna empieza a desdibujarse.

En Salta, la buena elección del espacio libertario no vino acompañada de una ruptura con esas lógicas que dice combatir. Por el contrario, terminó exponiendo cómo se mueven los hilos del poder tradicional, aun cuando se intente disimularlo. La pregunta surge sola: ¿qué lugar ocupan dentro de esa supuesta “anticasta” figuras como Alfredo Olmedo, Julio Moreno, Carlos Zapata o Virginia Cornejo? Los nombres remiten a trayectorias conocidas, vínculos persistentes y permanencias que difícilmente encajen con la idea de una renovación profunda.

El caso de Virginia Cornejo es ilustrativo. No fue ella quien asumió una banca, sino su hija, María Elena Davids. A su vez, la hija de la actual diputada y nieta de la funcionaria nacional es Agustina Álvarez Eichele, extendiendo un entramado familiar que atraviesa cargos y espacios de poder. El resto del árbol genealógico completa una escena que dista bastante del discurso de ruptura y del relato de outsiders enfrentados al sistema.

El momento de la jura dejó al descubierto ese “cholulaje” familiar, una puesta en escena donde el orgullo por seguir deslizándose entre los espurios espacios de la política pudo más que cualquier impostura antisistema. Incluso entre quienes dicen rechazarla. Para la tribuna alcanza; para desmontar a la casta, claramente no.