Hace unos meses, Martín Del Frari presentaba su renuncia a la banca capitalina en el Concejo Deliberante para postularse como Defensor del Pueblo. En su candidatura, fue impugnado bajo el argumento de “incompatibilidad”. Según Agustina Álvarez Eichele, concejal que objetó su postulación, la inscripción al proceso se abrió mientras él aún desempeñaba su banca en el Concejo Deliberante —lo que violaría el requisito de no estar en un mandato representativo al momento de postularse.
Si bien un dictamen técnico del área jurídica del Concejo Deliberante determinó que no correspondía hacer lugar a las impugnaciones el ex concejal debió estar al tanto de que su nombre no iba a prosperar con fluidez como ternado dentro de la Comisión del Defensor del Pueblo.
De haber sorteado la comisión, la postulación de Del Frari tampoco podría haber pasado con facilidad el debate en el recinto, sin el riesgo de someter al cuerpo a un desgaste político innecesario. En las próximas horas se conocería la nómina de ternados al cargo, que deberá ser sometida a votación.
La pregunta es ¿a dónde irá Martín De Frari? ¿Desembarca en algún cargo del ejecutivo municipal o provincial? Es difícil creer que se quedará sin el pan y sin la torta.
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